Siguiendo con la tendencia de artículos que venimos realizando estas últimas semanas vamos a tratar el tema de los alquileres desde dos puntos de vista por un lado lo que tiene que hacer el inquilino y por otro lado lo que tiene que hacer el propietario en su declaración de la renta siempre y cuando sean personas físicas.

En cuanto al inquilino tenemos que tener en cuenta que la principal novedad es la desaparición de la deducción estatal por alquiler de vivienda habitual para los inquilinos con contratos de alquiler firmados a partir de 2015. Esta medida, eso sí, no afecta a las deducciones autonómicas ni a los contratos anteriores. En cuanto a la desaparición de la deducción por alquiler,  advierte de que los inquilinos con contratos anteriores al 1 de enero de 2015 pueden seguir deduciéndose el 10,05% de las cantidades satisfechas en 2015 y años sucesivos mientras mantengan el contrato de alquiler de su vivienda habitual, y siempre que su base imponible sea inferior a 24.107,20 euros anuales. Tampoco debe olvidarse que todas las comunidades autónomas, salvo Baleares, Murcia y La Rioja, tienen aprobadas deducciones por alquiler, sujetas a sus propias limitaciones, requisitos, colectivos y tipos.

 

Para los arrendadores, existe ya una reducción única del 60% para el rendimiento neto declarado por el arrendamiento de la vivienda, desapareciendo así la distinción de la rebaja en función de la edad que elevaba al 100% la reducción cuando el inquilino era menor de 30 años.

Por ejemplo la deducción para la Comunidad de Madrid es para los contribuyentes menores de 35 años podrá deducir el 20 por 100, con un máximo de 840 euros, de las cantidades que hayan satisfecho en el período impositivo por el arrendamiento de su vivienda habitual. Los Requisitos son:

  1. Las cantidades abonadas por el arrendamiento deben superar el 10 por 100 de la base imponible.
  1. Los contribuyentes deberán estar en posesión de una copia del resguardo del depósito de la fianza correspondiente al alquiler en el Instituto de la Vivienda de la Comunidad de Madrid (actualmente Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid) formalizado por el arrendador, o poseer copia de la denuncia presentada ante dicho organismo por no haberle sido entregado dicho justificante por el arrendador.
  1. La suma de la base imponible general y la del ahorro no ha de exceder de 25.620 euros en tributación individual y 36.200 euros en el caso de tributación conjunta.

Las cantidades abonadas. En caso de matrimonio, y si el importe pagado corresponde a los cónyuges por partes iguales, se reflejará el 50 por 100 del total de las cantidades satisfechas por ambos.

El NIF del arrendador. Si el arrendador no tiene NIF, deberá consignar el Número de Identificación en el país de residencia.

Por otra parte esta lo que tienen que hacer el arrendador, con la esperada recuperación del mercado inmobiliario cada vez son más los inversores que deciden realizar el alquiler de alguna vivienda que tiene vacía en este caso también tendrán que tributar por los beneficios obtenidos, pero en este caso tributara por la diferencia entre los ingresos que tienen y los gastos que tienen para la obtención de estos beneficios.

Tendrán la consideración de ingresos por alquiler los que se deriven de los arrendamiento o constitución o cesión de derechos o facultades de uso o disfrute sobre bienes inmuebles

Y tendrán la consideración de gastos deducibles los siguientes:

  1. a)   Todos los gastos necesarios para la obtención de los rendimientos. Se considerarán gastos necesarios para la obtención de los rendimientos, entre otros, los siguientes:

–   Los intereses de los capitales ajenos invertidos en la adquisición o mejora del bien, derecho o facultad de uso y disfrute del que procedan los rendimientos, y demás gastos de financiación, así como los gastos de reparación y conservación del inmueble.

El importe total a deducir por estos gastos, no podrá exceder para cada bien o derecho de la cuantía de los rendimientos íntegros obtenidos. El exceso se podrá deducir en los cuatro años siguientes.

–   Los tributos y recargos no estatales, así como las tasas y recargos estatales, cualquiera que sea su denominación, siempre que incidan sobre los rendimientos computados o sobre el bien o derecho productor de los mismos y no tengan carácter sancionador.

–   Los saldos de dudoso cobro en las condiciones que se establezcan reglamentariamente.

–   Las cantidades devengadas por terceros como consecuencia de servicios personales.

  1. b)   Las cantidades destinadas a la amortización del inmueble y de los demás bienes cedidos con el mismo, siempre que respondan a su depreciación efectiva, en las condiciones que reglamentariamente se determinen.

Tratándose de inmuebles, se entiende que la amortización cumple el requisito de efectividad si no excede del resultado de aplicar el 3 por 100 sobre el mayor de los siguientes valores:

  • El coste de adquisición (sin incluir el valor del suelo).
  • El valor catastral (sin incluir el valor del suelo)

En el supuesto de rendimientos derivados de la titularidad de un derecho o facultad de uso o disfrute, será igualmente deducible en concepto de depreciación, con el límite de los rendimientos íntegros, la parte proporcional del valor de adquisición satisfecho.

Esperamos haberte aclarado tus dudas Si no es así, sólo tienes que preguntar.Y recuerda que si te ha parecido interesante, estaremos encantados de que nos ayudes a difundirlo en redes sociales.

Miguel Ángel Ortiz 

Responsable financiero y contable

Laboratorio Jurídico

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