Decidí estudiar Derecho casi por casualidad, no es algo que deseara desde pequeña, ni siquiera sé si tenía muy claro lo que significaba ser abogado cuando empecé la carrera. Mi padre siempre decía ‘’si no sabes que estudiar, estudia Derecho’’ y ahí que me metí de cabeza, sin saber muy bien lo que iba a encontrarme. Lo que sí tenía claro es que quería hacer algo que me permitiera ayudar a la gente más desfavorecida, que con mi trabajo consiguiera mejorar un poco este mundo loco que nos rodea. Con todo esto, ¿me estaría equivocando de profesión?

 

Como sabéis, el mundo de la abogacía no tiene muy buena fama, basta con trastear un rato por Internet y descubrir todos esos chistes que nos presentan como personas ruines, sin sentimientos, que lo único que quieren es sacar el dinero a sus clientes, sin importar si su trabajo ha contribuido, aunque sea mínimamente, a que este mundo sea un poquito más justo. Pero también basta con trastear un poco más y encontrarte noticias que te hagan recuperar la fe en esta profesión.

 

Pocas personas quedarán ya que no estén al tanto de la política migratoria de Donald Trump, el cual ha decretado el veto temporal a la entrada de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana ‘’para evitar el terrorismo’’. Ante esta situación, la asociación «International Refugee Assistance Project» hizo un llamamiento a abogados de todo el país para poder asistir a los inmigrantes a su llegada a aeropuertos estadounidenses. Cientos de abogados acudieron a la llamada de una forma totalmente desinteresada, uniendo fuerzas con el fin de ayudar a toda a esa gente que, en un momento, veía roto en mil pedazos su ‘’sueño americano’’.

 

En este escenario no importaba la competitividad, la picaresca, el quedar por encima del compañero de enfrente para ganar el juicio, ni siquiera importaban los honorarios. Abogados que un día decidieron estudiar derecho motivados por el hecho de querer ayudar, de querer luchar contra las injusticias, de defender a aquellas personas que no podían hacerlo por sí mismas.

 

Abogados hay muchos y de muchos tipos y no digo que algunos de ellos no encajen en la idea general que la sociedad tiene de nosotros, pero viendo noticias como ésta lo tengo claro y la respuesta es ‘’no’’. No me he equivocado de profesión.

 

Ana Millán

Asistente Legal especialista Extranjería